"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"

Sunday, May 18, 2008

Paraísos perdidos eran los de antes...

Mi hija "extraña" un país que ya no existe y que ella no conoció... mandándose flor de descargo en: http://lainteligenciamepersigue.blogspot.com/2008/05/y-si-los-ignorantes-somos-nosotros.html
¿A quien saldrá la muy vil?
Yo también... ¿Por qué no me meteré con alguien de mi tamaño?

“Toda obra literaria está pensada, escrita o leída en un momento determinado.
Fuera de ese contexto histórico adquiere significados diferentes",
dice: Gemma Lluch.

Sealtiel Altatriste (novelista, director de Ed. Santillana, sede México), hace un análisis acerca de la depresión sufrida por el mercado editorial en lengua española. Afirma que entre los años cuarenta y sesenta, los editores podían vender sus publicaciones a lo largo y ancho de Latinoamérica. Se intentaba cubrir un variado espectro de la sociedad cada vez más interesada en cultivarse, montada en el discurso de los políticos del medio siglo. El mercado tenía el común denominador de la lengua. Nacieron las ediciones con el número de tres mil ejemplares. Al lado de estos editores “independientes”, aparecen distribuidores que venden libros en librerías locales y del exterior.

“En algún momento de esos años, yo me inicié como editor y he vivido en carne propia los vaivenes de este mercado, llamémosle editorial. He visto como han crecido librerías y como otra han desaparecido sin remedio. He presenciado la debacle de una industria entera porque la moneda de algún país se devaluó, e igual he constatado la supervivencia de muchos profesionales que no se arredraron ante la adversidad. Me he admirado de los grandes, dolorosos exilios de los intelectuales sudamericanos en las décadas del los setenta y ochenta, y los he visto regresar a sus ciudades para añorar las costumbres que adquirieron entre los amigos que les acogieron durante esa peregrinaje. He escuchado a políticos de variada especie hablar sobre “realidades culturales o educativas” y, destruir, gracias a una decisión inconsciente a una generación entera de lectores”
(...) Es indudable que el crecimiento de la lectura está basado en el crecimiento de las clases medias, y que son estas las que, para desplazarse, necesitan el sustento de la lectura (...) el viento socialista que corrió por toda América Latina durante los años treinta fue quizás el mejor aliento para que esos sectores medios se educaran, pero en el caso de la Argentina, además, la emigración europea se constituyó en un fuerte valuarte de este desarrollo educativo cultural. Sin pretender hacer ningún tipo de alabanza, pienso que el gobierno del general Juan Domingo Perón heredó esas condiciones y alentó el crecimiento y educación de las clases medias argentinas. De seta manera, la creciente industrialización y urbanización que el país tuvo desde 1935, la herencia cultural europea de los emigrantes, junto con una política de apoyo y subsidio a la población media, fueron la plataforma para el poderoso crecimiento de la industria editorial argentina de los años cincuenta y sesenta. En aquellos años surgieron, como la espuma, varias de las editoriales más importantes del continente (...). Recuerdo que hace poco, en un mercado de libros viejos, revisaba con una migo una pila de libros argentinos. Mi amigo, de nacionalidad española, me dijo sorprendido que los argentinos habían traducido a mediados del siglo todas las novelas que serían grandes éxitos en la España posfranquista. Era cierto, el “boom” editorial que Buenos Aires presentó durante aquellos años todavía es inolvidable: ahí se tradujo a Camus, Sartre, Virginia Wolf, Faulker, Joyce, Dirremat, Frisch y Thomas Mann. Prácticamente toda la literatura mundial estaba al alcance de los lectores de lengua española gracias al empuje de los editores argentinos.”
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1 Altatriste, Sealtiel. En: INDUSTRIAS CULTURALES: El mercado editorial en lengua española, pag. 209.

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“María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina). Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Biología Marina y Bibliotecología. Formó parte del elenco de: “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa y “Tartufo”. En un momento sospechó que la película más genial y el mejor libro ya existían, por ello, decidió respetuosamente seguir escribiendo en secreto... hasta que: “Mirna, un domingo en camiseta” se estrenó en teatro, para su sorpresa, y envió unos cuentos a una editorial...”