"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"

Friday, April 04, 2008

Irrealizable reportaje a Viggo

Entre las entevistas que no le hice a famosos, se encuentra esta, tan trucha como las fotos, ya que no se las pude tomar por mis propios medios... ¡Otra vez será:

Lamenté que el reportaje estuviera pactado para hoy, ya que lo vi indefenso y lloriqueante por la tele ayer… ¿Quién habrá llevado consuelo a ese pobre muchacho? Mientras me dirigía hacia su hotel, pensaba que él (like Charly García): no viaja en tren sino en avión y por lo que se, no necesita nadie alrededor. No quise distraerme como de costumbre esta vez. Me lo repetí como un mantra hasta llegar.
Entonces recordé la nota de Clarín, de ayer 2 de Abril: “El equívoco más habitual es creer que una mujer quiere sexo en vez de solo amistad”. Con esos pensamientos en mi mente, llegué y me encuentro con que el fulano me esperaba en su room… así que no muy predispuesta a los malentendidos, tomé el ascensor y llegué al pent house rezongando. Un señor que compartió el trayecto conmigo, me dio la razón, por lo que le espeté de no muy buena manera que eran disquisiciones privadas, que se metiera mejor en sus cosas y no “malinterpretara”.
Otro “Señor” me abrió… el “de los Anillos”: Viggo, en vivo y en directo… “¡Aragorn!” ¿Qué me importa tu pasado y tus “Promesas del este”? Me desestabilizó, la verdad. Pero retomando la calma que nunca tuve, le expliqué que había leído la nota del diario y no pensaba bajar la guardia. Ya me lo veía venir… el no pareció entender, y creo que el problema no fue el idioma en este caso. Aparte yo no fui muy firme tampoco. No estaba nada mal. Pude notar que tenía un par de pies preciosos… y eso me hizo volver en mi. Le dije redondamente: “Esto es un reportaje ¿Me comprende? No se tome libertades y no se confunda”:

Viggo_ Disculpe el aspecto. Es que estaba por hacerme unos mates. Vengo fundido de anoche… es cierto eso de que uno se da cuenta que está mayor cuando no puede estar parado tanto rato sin que le revienten “los pieses”. Por eso preferí no bajar. No me puedo calzar, me parece.

Elba_ No… discúlpeme usted. Es que hay gente que se la “re-cree”, y yo pensé… no se como explicarme. A veces, de la emoción lloro, me quedo muda o vuelco el café. Es más, ahora mismo temo haber dejado caer una colilla de cigarrillo en su “red carpet”, porque huelo a quemado... ¡Y yo no ni siquiera fumo!

Viggo_ ¡Se me quema el dulce de leche!

Salió disparado para otro cuarto y volvió al toque con una ollita de aluminio humeante en una mano, la que sujetaba con una agarradera hecha al crochet que según me contó, él mismo tejió mientras hacía tiempo en los piquetes agrarios que le demoraron el viaje por estas pampas. Por supuesto también se preparó el dulce (en el super no había más) ¡Qué hombre maravilloso! Un héroe, otro se habría puesto a mariconear con el frigobar tan escaso que le tocaba en suerte en medio de esta crisis. No pude más cuando me convidó… ¿Qué le iba a preguntar por qué en lugar del muchachito no hizo de Gandalf, que era el que me gustaba a mi? Me chupé los dedos míos, los de él y de pronto, me cortó el climax con la frialdad propia de un nórdico: “No se crea que la voy a invitar con el asado, aquí no hay paro… pero afuera si”.
¡Y se fue de mi vida sin más! Se calzó los tamangos y salió “raro, como encendido”. Parecía ofendido, inclusive.
Así como así me dejó sin reportaje, sin que pudiese preguntarle por sus trabajos, su nuevo libro, por “Víctor Hugo” y la poética que emana de las pequeñas cosas…
Justo el único famoso del que no estaba enamorada, con el que pude haber tenido una charla decente y tal cual el artículo del diario, confundió los tantos: “Uno ve lo que se imagina, y que tiene que ver con la historia de cada uno. Distintas son las señas entre una pareja o entre amigos, pero ahí hay conocimiento previo, hay una intimidad.”

Me quedé mal, lo mismo me pasó con Guinzburg. Me llamó un 14 de febrero (“Día de los enamorados”). Yo estaba muerta por otro tipo entonces… “Qui Goon Jin”, el de “Star Wars”. Ese alto, Liam Neeson… ¡Que tampoco hizo de Gandalf! Así que reté a Jorge (me pareció desubicado de su parte que ocupara el tubo justo en ese momento en que yo esperaba el llamado del otro). Quiero aclarar que al final no me llamó. Parece que está felizmente casado. Pero me conseguí un trabajo de notera en un programa que jamás salió al aire, y pasajes para interceptarlo justo a la salida de la entrega de algún premio que no le dieron, pobre. Primero eludí a su señora y lo encaré munida de un traductor para que nos comunicara: “¿Vos que sos tan culto...Conocés a Victor Hugo?”
Neeson:_ Bueno... hice:"Los Miserables"...
Elba:_ Sí, sabía... no nos podemos entender, por lo visto. Lo nuestro es imposible…venimos de culturas diferentes. Me duele a mí más que a vos…
Neeson:_ Pero...Victor Hugo, el dramaturgo... ¡Es universal!...
Elba: No, Victor Hugo... Morales, te digo yo, el relator de fútbol...
Es un chiste para Buenos Aires, a lo sumo Uruguay… no creo que sea más "universal" que eso. ¡No me entendés!. Venís de "otro mundo", el universo está en nuestra contra.


Y a Viggo, que no necesita traducción simultánea ni que le explique quien relata los partidos del “ciclón”, lo dejé partir… reaccioné cuando ya era tarde, para darme cuenta de que me había engañado como a una criatura: “¡Tregua! ¡Tregua!”, le grité casi sollozante… “Se levantó el asunto del paro agrario! ¡Olvidemos el mate, que yerba no hay más!
¿Por qué no te descalzás hasta el cuello?¡Come back! ¡Come back!”
Pero ya era tarde…


Elba...

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“María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina). Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Biología Marina y Bibliotecología. Formó parte del elenco de: “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa y “Tartufo”. En un momento sospechó que la película más genial y el mejor libro ya existían, por ello, decidió respetuosamente seguir escribiendo en secreto... hasta que: “Mirna, un domingo en camiseta” se estrenó en teatro, para su sorpresa, y envió unos cuentos a una editorial...”