"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"

Wednesday, April 23, 2008

El querìa un amor y no una actriz...

Dice Páez, en este fragmento de: "La Verónica", sumándose a la banda de los “hombres sensibles”…

"No se filmó en Portugal,

eso no estaba en su plan

ella deshizo valijas,

prendió un cigarrillo y bajó a la ciudad

Roma no estaba tan mal,

debo admitir nada mal

algo mantiene el hechizo pensó,

y se dejó llevar

por un tipo que bajaba solo

por la calle del calvario

plano secuencia real,

solo debo caminar

si de algo estaba segura

era que su Verónica no iba a llorar

Tarde de crucifixión,

clavan al hijo de Dios

guarda el guión en un bolso amarillo

y se tira al sol ... a bailar

todas las vidas cayeron al mar

y es tan suave verlas

todas las vidas cayeron al mar

y se van, y se van, y se van

Ella quiso hacerlo tan feliz...

Exterior / día / toma 22

y el sudor de Cristo

dibujado sobre un manto.

Todas las vidas cayeron al mar

y es tan suave verlas

todas las vidas cayeron al mar

y se van, y se van, y se van

Ella quiso hacerlo tan feliz

Él quiso un amor y no una actriz

ella quiso hacerlo tan feliz..."

Alejandro Dolina, no entra en la onda de Saramago y Fito Páez y mantiene un melancólico pesimismo en lo que respecta al encuentro del amor verdadero o definitivo. En sus: “Crónicas del Angel Gris”, nos relata sucesos acaecidos en el mágico Barrio de Flores, vivenciados por los famosos Hombres Sensibles, acuciados por novias de antaño, aparecidos y refutadotes de leyendas, como en "La balada de la primera novia" ó "La balada del amor imposible"

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“María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina). Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Biología Marina y Bibliotecología. Formó parte del elenco de: “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa y “Tartufo”. En un momento sospechó que la película más genial y el mejor libro ya existían, por ello, decidió respetuosamente seguir escribiendo en secreto... hasta que: “Mirna, un domingo en camiseta” se estrenó en teatro, para su sorpresa, y envió unos cuentos a una editorial...”