"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"

Sunday, December 31, 2006

Paralelismos... de clanes y clones

“Todos inventamos nuestra infancia... lo que pasa es que aquellos que aseguran haber sido felices en las suyas, aún no se han sincerado con ellos mismos. Mi infancia fue un largo día inmóvil” decía Fellini. Y parecía completar Tortonese: “Ya estoy de vacaciones, que es como estar muerto... no se hace nada”

Fin de año

Gracias a Bush y sus muchachos, murió Sadam. Gracias al tiempo, murió Pinochet. ¿Nada es eterno o lo que ellos sembraron no sigue vivo en cosos como el propio Bush?
Este balance necrofílico viene a cerrar una serie de paralelismos. Por ejemplo:
Como los vikingos, los irakíes tienen esa idea de que el que muere en la guerra se sienta al lado de Odín o Alá y lo pasa bomba el resto de la eternidad.
“Esa gente está dispuesta a dar su vida por su Dios, su Patria y sus líderes... no se si no me da envidia...” decía un notero al empezar la invasión yanqui a Irak...que era por aquello de las armas químicas... ¿remember?
Evidentemente, esa gente no se va a quedar en paz ahora que hay un lider menos... el presi del mundo “libre” no comprende la psicología iraquí, y evidentemente no comprende a las minas... por eso bebía. Pero ya dejó. Ahora anda por ahí, “bombeando” enemigos imaginarios. Bueno, ahora que se hizo odiar mal... ya no son tan imaginarios, claro. Por otro lado, su archi enemigo, el actor Tim Robins (“Erick el vikingo” en la película), si entiende. Se levantó a Susan Sarandon... flor de minón (si me hago gay, yo le daría también).
En fin, pareciera que los que tienen fe, sobrellevan los problemas de otra manera. El odio parece no dar tregua, pero los mantiene vivos. Quizás sea el remedio contra el desánimo...
Pero desconfío de esa gente que va religiosamente a misa cada domingo. De ellos están llenos los caminos “del Señor”, y de los otros “Señores” del resto de la humanidad. Y así nos va por “separatistas”.
Como decía Robert De Niro en otra película (que le pertenece...): “lo bueno de ser cristiano es que cada domingo uno puede confesar y quedar libre para seguir pecando”... ¡total! Cada siete días te limpian de culpa y cargo.
También me resultan insoportables los que proclaman: “yo tengo mucha autocrítica” ó “yo soy muy tolerante”, para después ser los que primero critican y no te escuchan.
Los judíos tienen los suyo con sus “culpas y sus mames”.
Lo único que consuela es que nos vemos hermanados.
Pero con la única secta que no hay onda ni posibilidad de igualarse sin ser del gremio, es con la de “los docentes”. Ellos tienen un lenguaje tan cerrado... y absurdamente insisten en mantenerse fuera del mundo real como “los militares”, por ejemplo (estos, viven agrupados e interconectados, ya que temen a “los de afuera”, o sea nosotros, los civiles). En realidad, debieran notar que ellos son un grupo más pequeño, fuera del nuestro. El docente igual... “hay vida inteligente” fuera “del establecimiento” precisamente. Ese es el problema. Nacen, van al jardín de infantes y ya no vuelven a salir de ahí, salvo a otra escuela. Cualquier maestra tendrá la loca idea de que los demás la comprenderemos “a ella”... pero persistirá en vernos diferentes a nosotros: “los in-docentes”. ¿No será que la escuela es la cuna de todos los males?

1 comment:

Alicuin said...

GUAUUU!!(sin mostrar los dientes)
¿sera por eso que siempre que me preguntan digo"soy maestra"?
Nuevamente, muy bueno lo suyo...doloroso pero real.
Ni te cuento lo mal que la pasamos los que descubrimos que hay "vida inteligente" afuera.
Y lo asombroso e inexplicable cuando dentro del establecimiento
lo "coherente" Sale de la boca de los alumnos.
Recordemos...soy maestra de "discapacitados" mentales

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“María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina). Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Biología Marina y Bibliotecología. Formó parte del elenco de: “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa y “Tartufo”. En un momento sospechó que la película más genial y el mejor libro ya existían, por ello, decidió respetuosamente seguir escribiendo en secreto... hasta que: “Mirna, un domingo en camiseta” se estrenó en teatro, para su sorpresa, y envió unos cuentos a una editorial...”