"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"

Saturday, March 20, 2010

El talento no es un bicho...

Pero se ve que a algunos les pica...

Se dice que la Academia de Arte de Amberes se encontraba cerrada para Van Gogh… mientras estaba vivo.



En la reseña del libro: “Vincent Van Gogh: Cartas a Van Rappard (Parsifal Ediciones, Barcelona, 1992)”, que Rafael García Alonso hace para la “Revista de Occidente”, se lee:



“Someterse a la Academia es, pues, según Van Gogh, una forma de traición directamente opuesta a la vocación de expresividad personal, que desde el Romanticismo constituye una de las claves de la figura del artista moderno. (…) Frente al rutinario sabor a atelier y convencionalidad que rezuman los pintores académicos, Van Gogh insiste en que él, sin que ello suponga despreciar los hallazgos de grandes pintores que lo han precedido, sigue su propio camino a la hora de responder a las necesidades que plantea la época moderna en materia pictórica. Los valores estéticos que defiende son la personalidad, originalidad y sobre todo la autenticidad de sus composiciones.”

El hombre hablaba de pasión y no de figuras de yeso como las de "La Academia"… no el Racing Club que ahora está de moda porque su cancha de fútbol fue filmada en una película que acaba de ganar un Oscar en Hollywood.
Parece una boludez, pero el otro muchacho al que no entendían de entrada era de San Lorenzo de Almagro… y “todo tiene que ver con todo”.

Decía Osvaldo Soriano:

"En mi casa nunca hubo biblioteca. Mi padre era electrotécnico y solo tenía libros de temas ininteligibles. Mi relación con la literatura sigue siendo un poco caótica por la forma desordenada en que fui haciendo mis lecturas. Cuando empecé a leer nadie me dijo que Balzac era más importante que Chase; tuve que descubrirlo solo. Y empecé a prestarle atención a la literatura muy tarde. Hasta los veinte años fui un salvaje que no había leído nada, salvo revistas de historietas. Esa es mi formación primera, que tanto se me reprocha y a la que le estoy muy agradecido porque tiene mucho que ver con mi escritura.”

Los valoradores del arte de turno”, no suelen ser siempre los más sagaces…


En el prólogo de “No habrá más penas ni olvido”, José Pablo Feinmann relata lo jodidos que fueron con él:



“Lo primero que noqueaba (porque esta novela noqueaba, noquea y seguirá noqueando) era la asimetría entre la dimensión de la tragedia narrada y el minimalismo de los recursos narrativos. Empezar así, con un diálogo, abriendo guión y largando esa frase (‘Tenés infiltrados’) era una bofetada a la literatura universal, o un recurso poderoso, una apuesta de la que el autor no renegaría en el vértigo que se avecinaba. (…) Esta economía expresiva es fundante del lenguaje-Soriano. Torpemente se dijeron sobre ella vacuidades de triste memoria. Que la novela no era tal cosa sino un mero guión de cine, por ejemplo. Alguna vez habrá que revisar las valoraciones de los operadores de la universidad alfonsinista de los 80, que entre otras cosas, eligieron a Soriano blanco dilecto de sus agravios. No es el momento. Pero la economía expresiva del autor se leyó como pobreza del lenguaje, como escritura fácil, como sencillismo. (…) No fue un odio liviano, pasajero. Fue una épica. En los 80 cundía ‘el pensamiento débil’ de la posmodernidad pero en los odios, exclusiones y silencios, los espacios se defendían y se conquistaban a dentelladas. Recuerdo el comienzo de un soneto de un ‘joven poeta’ de esos años_ ‘Mezcla de monja y culo/porque es sor y ano’. De ese ‘joven poeta’ ni el nombre recuerdo (aunque si me preguntan sabré decirlo). De Soriano se publican sus obras completas (...) no le hicieron fácil la vida. Jamás diría -como algunos dicen- que lo mataron, pero siempre que les fue posible pusieron veneno, abundante, en su café."

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“María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina). Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Biología Marina y Bibliotecología. Formó parte del elenco de: “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa y “Tartufo”. En un momento sospechó que la película más genial y el mejor libro ya existían, por ello, decidió respetuosamente seguir escribiendo en secreto... hasta que: “Mirna, un domingo en camiseta” se estrenó en teatro, para su sorpresa, y envió unos cuentos a una editorial...”