"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"

Tuesday, October 06, 2009

"Debemos agradecerle a las ratas..."

Si, la verdad.
Los que amamamos a los animales, sabemos que ellos saben lo que hacen.
Nuestra perra Flori abría y cerraba la puerta, cuidaba a mis hijos mejor que yo (según sus propias palabras) y entendía todo lo que le decíamos. Tenía un carácter excelente y jamás estuvo un día sin sonreír...

"La adoración de Osvaldo Soriano por los gatos es tanto o más pública que su obra. Según cuenta el escritor en su Educación Sentimental, el día que nació había un gato esperándolo al otro lado de la puerta. Un gato negro de mirada contundente le trajo la solución para Triste, solitario y final; y otro, Vení, lo acompañó en el exilio y sólo murió al regreso a Buenos Aires. Hubo un gato Pulqui que fue mono, león, pirata y bandolero en su infancia; y otro llamado Peteco que lo sacó de apuros literarios. Soriano se separó de una chica sólo porque era alérgica a los gatos y dijo que un escritor sin felino es como un ciego sin lazarillo. Soriano no dejó ninguna novela sin gatos. Y confesó alguna vez ser uno de ellos: perezoso y distante”.

"Hidalgo", el caballo de Viggo también era como un "perro grande" en la película del mismo nombre (que, a mi es la que más me gusta)... y Harrison Ford sabía, cuando hacía de profesor aventurero, que debía seguir a las ratas para salir de un problemón que se le había presentado en ciertas catacumbas.

Bueno, Vaccaro, el nuevo director de la Sade, parece coincidir con todos nosotros... ya que cual Indiana Jones, agradece a las alimañas que seleccionaron con buen criterio el material del que se alimentaron durante tantos años en el sótano de la institución que ahora preside:

"Típico de un país que no valora lo realmente importante"

El viernes, 02 de octubre de 2009 a las 19:46

"CARTAS Y POEMAS DE GRANDES AUTORES, SALVADOS DE IR A LA BASURA. FUERON HALLADOS EN UN SÓTANO DE LA SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES. ESTABAN EN MÁS DE TREINTA CARPETAS. SE RECUPERARON ENSAYOS DE ALMAFUERTE, CARTAS DE JOSÉ HERNÁNDEZ Y MÁS DE 2000 MANUSCRITOS.

Cuarenta hojas en letra manuscrita guardan las huellas de los primeros ensayos de Almafuerte, al escribir el poema "El misionero". Fechado en 1903, el poema es el mismo que más tarde, el pequeño Jorge Luis Borges le escuchará recitar a Evaristo Carriego y entenderá la emoción de la poesía.

"Decía Borges que, aunque no entendió una palabra del poema, pudo sentir la emoción de la poesía y fue entonces que decidió ser poeta", recuerda ahora Alejandro Vaccaro mientras sostiene aquellos folios del poema original.

Esos papeles, que guardan la letra de Almafuerte, su gesto, sus giros, estuvieron durante años, largos años, en una carpeta archivo, en el sótano de la Sade (Sociedad Argentina de Escritores), sin que nadie supiera de ella. Claro que en el mismo sótano había otras tantas carpetas, con otros muchos manuscritos, cartas, borradores, poemas, apuntes y notas de cuantas grandes firmas ha tenido la literatura argentina.

Allí, en la sala Leopoldo Marechal del edificio de la calle Uruguay de la Sade, su presidente, Vaccaro, recorre de una en una más de treinta carpetas archivo y va sacando papeles o más bien tesoros. Salen cartas, una enviada desde Montevideo y firmada por Esteban Echeverría en 1845; sale además un manuscrito de Rubén Darío con el borrador, tachonado y corregido de "La marcha triunfal", fechada en 1895; aparece una esquela de agradecimiento de Marcelo T. de Alvear, fechada en 1924; y también una carta de 1864 que José Hernández envió a su mujer bajo el encabezado de "Chinita querida", carta que cierra con la firma "Tu compañero Hernández"; hay además una serie de cartas de Domingo Faustino Sarmiento escritas en Nueva York en 1866, alguna de ellas en inglés; y un poema de Horacio Quiroga, en su propia caligrafía.

"Este bien podría ser uno de los descubrimientos más grandes de los últimos años, en lo que respecta a originales de materiales literarios", comentó Vaccaro. La pregunta, entonces, sería ¿cómo fue dicho hallazgo?, pero también ¿cómo es que nadie sabía de estos valiosos documentos?

El hallazgo fue el pasado viernes 25 de septiembre, según cuenta Vaccaro -que asumió la presidencia de la Sade en diciembre de 2008- en plan de limpieza en "ese lugar lleno de porquerías, libros tirados, papeles, mugre". Fue entonces que encontraron una serie de carpetas de lomos negros alineadas. "No sabíamos que tenían, pensé que habría documentación antigua, recibos, cosas sin importancia y dije: 'esto hay que tirarlo', pero al abrirlas encontramos un material increíble", comentó.

Registros de la existencia de ese material no había. "En alguna oportunidad escuché que la Sade tenía un museo con materiales de este tipo, pero nunca tuve ninguna precisión". Tal vez ese silencio en el que todos aquellos originales, producto de donaciones particulares, permanecieron durante largos años, fue lo que los salvó de los saqueos, ya que como cuenta Vaccaro, "es bien sabido que han sido robados gran parte de los materiales más valioso con los que la Sade contaba".

Ahora, bromea el presidente, "hay que hacer una nota de agradecimiento a las ratas, que han tenido la deferencia de no comerse estos valiosísimos papeles."

2 comments:

iPatricia said...

Se agradece a las ratas de verdad no así a las otras ratas que lamentablemente están en todas partes haciendo de las suyas con total impunidad.

María elsa said...

¡Mundicias!

About Me

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“María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina). Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Biología Marina y Bibliotecología. Formó parte del elenco de: “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa y “Tartufo”. En un momento sospechó que la película más genial y el mejor libro ya existían, por ello, decidió respetuosamente seguir escribiendo en secreto... hasta que: “Mirna, un domingo en camiseta” se estrenó en teatro, para su sorpresa, y envió unos cuentos a una editorial...”