"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"

Saturday, June 13, 2009

"no tiene sentido atribuir a un animal emociones complejas, tales como culpa o remordimiento"

Leo esto (el cierre de la nota), al abrir Yahoo esta mañana, justo después de ver lo que mi hijo Brian subió a su blog:
http://tontospavotes.blogspot.com/2009/06/nueva-perrita-por-ahora.html
jueves 11 de junio, 8:00 AM
(www.neomundo.com.ar / saludyciencias.com.ar)

"¿Qué dueño de un perro no ha llegado a su casa, encontrado algo roto y cree "ver" a su perro con aspecto culpable, arrastrando la cola o escondiéndose por los rincones?
Sin embargo, recientes estudios científicos sobre conducta animal muestran que ese "look culpable" es más bien- una interpretación del dueño que una conducta particular del perro. Así lo prueba un ingenioso experimento realizado por Alexandra Horowitz, profesora del Barnard College en Nueva York, y publicada en la revista científica "Behavioural Processe".
La profesional pudo demostrar que la tendencia humana a atribuir una "mirada" o "look" de culpable a un perro no se debe tanto a si el perro causó o no verdaderamente el entuerto. Lo que sí se comprobó es que la gente ve -e imagina- "culpa" traducida en el lenguaje corporal del perro cuando cree (erróneamente) que su mascota ha hecho algo que no debería haber hecho. Y ésto se cumple, incluso si el perro es completamente inocente de cualquier desastre hogareño."

Luego de la explicación del experimento, se concluye que:

"el "look", culpable es más bien una respuesta a la conducta del propietario, y no indica que el animal se sienta culpable de haber hecho algo malo."

Obvio... ¿Pero de qué "animal" hablamos si nos referimos a las malas conductas?
Poner rasgos de humanidad en los animales, tiene que ver básicamente con que nos creemos mejores. "¿Quién evolucionó" le dice el personaje que interpreta Robin Williams al que padece Ben Stiller en "Una noche en el museo". Ben le discutía un monito insigníficante, que parecía ser más astuto que él. Esto es producto de nuestra educación, basada en fábulas y leyendas (donde los animales se portaban como humanos) y de nuestra percepción al convivir con las demás especies "inferiores".
Que algunas personas que administran veterinarias y la gente del departamento de Zoonosis de San Miguel, hayan fletado a tres pibitas para que tiren una perra de igual forma que otros lo hicieron antes...me parece poco evolucionado y bastante digno de de "animales". Me refiero a la forma despectiva en que usamos ese término, cuando nos sentimos víctimas. ¿Acá quién evolucionó?

"Es un claro "antropomorfismo" comparar el comportamiento animal al comportamiento humano, y si hay alguna similitud superficial, el comportamiento animal se interpretará en los mismos términos que las acciones humanas superficialmente similares."

2 comments:

iPatricia said...

¿Quién evolucionó? ¡Qué buena pregunta! Me acordé de ése cuento de Fontanarrosa en el que un investigador sugería que estábamos volviendo al mono, involucionando... mmmm

mariel said...

Si, pareciera...
Cuando vinieron los rockeros grosos con la gira de Anmesty, para sus cuarenta años (época de Alfonsín), Sting dijo en la confeencia de prensa, que una de sus mayores desilusiones como docente, era justamente, no poder transmitir a sus alumnos la certeza de que el ser humano estuviera yendo hacia el lado correcto. Lo había creído en su juventud, pero notaba que el tener avances científico y disponibilidad de montones de cosas que la vida moderna nos permite a unos pocos, no era señal de que el mundo en general estuviera evolucionando... sino que se seguia en la misma opaca realidad de siempre.

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“María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina). Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Biología Marina y Bibliotecología. Formó parte del elenco de: “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa y “Tartufo”. En un momento sospechó que la película más genial y el mejor libro ya existían, por ello, decidió respetuosamente seguir escribiendo en secreto... hasta que: “Mirna, un domingo en camiseta” se estrenó en teatro, para su sorpresa, y envió unos cuentos a una editorial...”