"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"

Saturday, June 24, 2006

EL CUENTO DE MIRNA

Si no les doy mi nombre, es porque quizás lo que voy a relatarles suene más que a denuncia, a resentimiento o a “deschave”. Vivo en el barrio, y acá se sabe todo de todo el mundo... cuando estaba en el centro era otra cosa. Es domingo y si hoy estoy así, de “entrecasa”, es porque no me siento bien, es mi primer cumpleaños sola y me duele que mi hija no me haya llamado todavía. Quizás ni lo piense hacer... también, tuve que soportar a
mi amiga Dolores “y sus lamentos”... (evidentemente el nombre condiciona). Otra cosa que “te condiciona” es el trabajo... “El laburo” es hombre, pero puede destruirte... porque está lleno de mujeres imposibles, que de ser “macanudas a simple vista”, se vuelven tus enemigas mortales. Por eso yo preferí cambiar “El Ministerio por la mercería (a tres cuadras de casa, ganaba en tranquilidad y tiempo para mi)”. Pero, creer o reventar, igual hay envidia... las mujeres somos capaces de envidiar cualquier pelotudez... ¡Siempre que la tenga otra mujer!. Mi “ex” antes de mi, tuvo otra “ex”...¡Y yo se lo envidiaba a ella!...Me di el lujo de traérmelo al señor, y “venirme al barrio” para tener mi casita y “la mercería”... (con la señoras que cosen y sus puntillas). Haciéndole la lencería a las otras. ¡Qué boluda!. Para colmo, “para salir un poco”, se me ocurre vender cosméticos: “Consultora de belleza, a sus órdenes”... ¡Qué truchada!. Todo el día escuchando a señoras con celulitis y mocosas con acné:
“Bueno, chicas... les vine a salvar la vida... si señora, aunque usted no lo crea... ¿Cómo es su nombre?... ¡Yo tengo una amiga que también se llama Delia, qué pequeño es el mundo!... Ingrese a mi empresa ...¡Nos da tantas oportunidades!. Conozco gente todo el tiempo”...¡PERO NUNCA UN SEÑOR, claro!. ¡Qué injusticia deslomarse así al pedo!
Y, por sobre todas las cosas, me jode haber tenido que escuchar a “mi ex amiga” Mirna, contándome su propio primer cumpleaños “recién abandonada”. Ella, ahora está deprimida... y me llama, después de tanto tiempo...para contarme “ese día fatal”:
“Solo cuarenta y”... lo malo de “solo” es que suena a: “sola”...”señora cambiada sin consulta previa”...Tanta explicaciones para dar... no sé lo que es peor, aguantar a los que les tengo que contar por qué me mudé, o a las que ya saben y no saben lo mucho que me rompen”... Yo muda, escuchaba el cuento que me hacía, para ver adónde quería llegar:
“No voy a dar pena”... me dice... me levanto y listo... la cago a mi vieja, que es capaz de no ir a misa para pescarme en la cama. Se la pasó criticando... que seguro algo habré hecho para que se fuera con la pendeja... ¡Sí, crecí, mamá, crecí!...”
¿Y a mi que me interesa?...Peor lo que me dijo la muy vil de la mía cuando me dejaron: “si esperabas una semana más podíamos estar festejando tu cumpleaños”. A veces la odio...¡Y las otras veces también!...¡No es una “Idishe mamme”!...Pero parece. ¡No es judía, es racista!
Me voy a arreglar...¡Me cago en la maldita gravedad que nos juega en contra “y manda todo para abajo”!. ¿Cuándo se me vino abajo la estantería?...Yo acá tenía una cintura bárbara... eso también “le pasó” a ella, que seguía con su interminable monólogo:
“¡Claro!. El, a la pendeja le ve “a primera vista” lo que yo ya me tengo que “andar dibujando”... Me temo que el gimnasio... “a las chicas de nuestra edad”, nos encontrará:“unidas o abandonadas”...¡Qué sacrificios no habremos hacho por ellos!... ¡Desgraciados, desagradecidos!... Ya me pongo a régimen y “me hago toda nueva”... pero, empiezo mañana, porque hoy es mi primer cumpleaños sola y ni torta tengo... ¿Estará bueno el pibe del delivery?... ¡Cuántas preguntas!. Al final, yo también parezco una pendeja”.
Me da bronca, pero también algo de risa, que lo viva con angustia... ustedes creerán que soy una arpía, pero le he aguantado cada cosa a Mirna... que me pudre que se venga con “la historia de su pena” justo hoy... la tía Rosa, le decía: “menos mal que te estás poniendo más gordita, porque a ellos les gusta tener de donde agarrarse”. El se lo estaba advirtiendo: “hacete un lifting, ponete lolas”... le decía... “Si ya tengo dos”, le contestaba ella... ¡Qué tarada!. No buscaba una respuesta ingeniosa, él... ¡Es que ya no tenía de dónde agarrarse, “el pobre”!
Mirna “no dejó títere con cabeza”... es de las que te cargan: “¿No te aburre la rutina?. ¡Todo el día detrás de la nena!”. Tendría que reconocerme algún mérito... pero, evidentemente no se da cuenta. Es como un crítico de cine (profesión netamente femenina o “de trolos”, por lo jodida). Solo critican y ni una película han filmado... ¿Cómo pueden saber tanto de lo que no han hecho?. Y mi nena, ya está dando que hablar... “a alguien habrá salido”. El crítico te manda a ver “la mejor película de la semana”... no importa que vos quieras reírte para olvidar. Ellos “te explican”, que, en realidad, “tenés que ver” una película que te hace llorar como loca, y al final... por tanto sabio suelto: ¡Te querés matar!.
Cuando yo le preguntaba algo, me respondía: “Eso es personal...lo tenés que resolver vos”...y yo, lo que quería saber “tan ansiosamente”, era: “¿Cómo me quedará el pelo más corto?”, por ejemplo. No, acerca de mi vida o de mi pareja... que, como “ya fue pareja de tantas”, se ve que no era algo “tan personal”... (todo el mundo opinó de eso). ¡Y el marido si que es un “objeto” personal!... ¡Personal y exclusivo!. No te digo que como el cepillo de dientes... ¡Pero debería serlo!. Porque una no le anda prestando a cualquiera lo que se lleva a la boca. Mirna no comprende realmente la situación... justo a mi me cuenta:
“Me conformo con que la pendeja le contagie algo mortal... o lo largue y se muera de vergüenza... ¡Mínimo!. Porque le habrá visto el auto la piba... mirá si lo hubiera visto “en el bondi” como lo vi yo... ¡Ni bola que le daba!
¡Qué rabia!. Hoy voy a llorar a lo loco para que se me acaben todas las lágrimas... “mi vida es un tango”, ya no vivo “en un palacete de Barrio Norte”, ni soy “la reina del hogar”. Aunque, como: “La Cenicienta”... me la he pasado barriendo “la tierrita turra” que se empecina en volver al otro día y se deposita en el mueble que ya limpié. La tierrita es mujer, jodida y persistente como una madre... y yo soy “Mujer y Madre”. Acá estoy, contándoles a unos perfectos desconocidos, que fui yo “la que le hice el cuento a Mirna”... para que tenga de su propia medicina. Hoy me llamó: “para descargarse (debido a que desde que me robó a: “mi ex”, se sintió mal... y me lo quería decir... ¡Lo podría haber hecho hace años!)”. Lo que la tenía mal (quizás ustedes ya se hayan enterado)... era que “El”, ahora, también es “su ex”...porque “una pibita se lo llevó”...¡Hija e’tigre!...
Si no fuera mi hija, y si no supiera que el sátrapa ese no la merece, estaría a las carcajadas. Pero “la nena” cree que no la entiendo... (le habrá dicho él). Por supuesto que la entiendo. Mi enojo fue por la sorpresa (y era con él). El mismo que se fue con Mirna porque: “mi hijita nos molestaba tanto cuando era chiquita”. Al final, somos como: “Los ángeles de Charlie”, tres boludas seducidas por el mismo tipo, sin conocerlo jamás.
La vida te da revancha. Mamá tendría que reconocer ahora, mi talento para criar a esta vengadora que dejará de ser anónima prontamente. Cuando Mirna se avive de la “infeliz coincidencia”, se va a caer de ojete...¡Ojalá se rompa bien el culo!


MARIA ELSA RODRIGUEZ

3 comments:

beatriz said...

GRANDE MARIA ELSA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AUNQUE NO LOCREASME SIENTO UN POCO CULPABLE DE TU LOCURA.

BEATRIZ

Roxana said...

te parece que las mujeres somos jodidas? SSSSSSSSSSSSSSSSSIIIIIIIII!!!!!!!

RyC said...

Sencillamente brillante.

La vida me sigue haciendo dudar a qué género le dio la hijaputez y a cual la boludez extrema...

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“María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina). Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Biología Marina y Bibliotecología. Formó parte del elenco de: “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa y “Tartufo”. En un momento sospechó que la película más genial y el mejor libro ya existían, por ello, decidió respetuosamente seguir escribiendo en secreto... hasta que: “Mirna, un domingo en camiseta” se estrenó en teatro, para su sorpresa, y envió unos cuentos a una editorial...”