"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"

Tuesday, January 18, 2011

"El agradecimiento de la burra empantanada..."

Obviamente, el refrán o dicho popular, alude a las coces que la mentada burra le propina al boludo que intenta ayudarla a salir del lodo…
Es curioso, pero esa sensación de ser pateada por quienes crees que jamás te lo harían, me permitió recuperar la alegría. Influyó mucho la llegada de la música sanadora beatle que Paul Mc Cartney (el que no deja afortunadamente de usar el verbo “let”), con su buena onda eterna.
No estoy segura de explicarlo muy bien, pero: si la gente que quieres te da la espalda… ¿Qué más “pior” te puede pasar? NADA:
Entonces, no queda más que mejorar, che. Olvidarse de servir y ocuparse de ser uno mismo. REVIVIR, si es que queda tiempo…. Hacer lo que cantaba Fito cuando aún me gustaban sus discos: “Es tiempo de volver a mi, a cantar, las cosas que me hacían bien, de verdad”
Dicen que cuánto mayores nos volvemos, más disfrutamos, porque algún mecanismo de la mente nos hace menos exigentes.

¡Qué bueno!
Algo tiene que compensar a esos otros mecanismos que nos hacen perder la tonicidad muscular y la vista…
Lo cierto, es que me sorprende ver (leer) cuánta gente es infeliz hasta su madurez (¡Y que ésta llegue en la vejez, incluso!) ¿Es que inexorablemente debemos sufrir para alcanzar la felicidad?

¡Rayos!

No parece gran cosa la vida…

A mi me desvelaba la idea de no haber publicado demasiado ni sido reconocida como autora…pero, en realidad, noté que lo que me preocupaba era la falta de reconocimiento como rtista entre los míos (al menos). Una vez que lo supe, lo demás ya no me importó. Por lo que la absurda carrera contra el reloj que te aleja de la fama se acabó.
Ahora me veo sola frente a la nada… o, quizá ante todo lo bueno que me perdí por tratar de ser ultra-eficiente en demasiados rubros (hija-esposa-compañera-madre y ama de casa, entre otros…) que demoraron mis sueños para suplir los de otros.
Noto con pesar que muchas damas de mi generación, han cometido el mismo pecado y no se perdonan…
Nos criaron así “para servir”, demorando (SACRIFICANDO, en la práctica), lo que nos interesaba a nosotras. Aunque algunas nos resistimos, caímos en la trampa una y otra vez… dejando para más tarde nuestros sueños mientras les cumplíamos a la familia el suyo. No supimos llevar a la par (si eso es posible) ambas metas. No sabemos darnos el lugar que nos toca en nuestra propia vida. Nadie nos enseñó cómo.

Ojalá, al menos, hallamos dado el mal ejemplo para que las futuras generaciones sean más egoístas con su tiempo propio y no lo regalen… que escapen al maleficio de vivir una juventud llena de insatisfacciones y logren ser felices antes que las arrugas los alcancen:
Que el baobab no les tape el bosque... (y no descuiden su flor)

¡SUERTE!

"Se ama lo que uno es en si mismo; lo que una ha sido; lo que quisiera haber sido; o a la persona que fue una parte de la propia persona; o a la cualidad que uno quisiera tener"
Tal vez, la imagen que resume la sensación de desencanto por lo que no fue, es la del final de esta película (en ella, un jóven Michael Douglas se alejaba de la casa paterna, para buscar un mundo que tuviese que ver más con su ideal de vida...) y, repentinamente ve que ha caído nuevamente en la trampa). Por suerte, él toma una sabia decisión:

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“María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina). Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Biología Marina y Bibliotecología. Formó parte del elenco de: “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa y “Tartufo”. En un momento sospechó que la película más genial y el mejor libro ya existían, por ello, decidió respetuosamente seguir escribiendo en secreto... hasta que: “Mirna, un domingo en camiseta” se estrenó en teatro, para su sorpresa, y envió unos cuentos a una editorial...”