"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"

Tuesday, January 06, 2009

En este lugar sagrado...

... donde tantos libros se han leído...

"Entre los diversos recintos en que transcurre la vida del hombre, uno de los más frecuentados es el cuarto de baño. Sin embargo, su figuración en la Historia ha sido injustamente postergada, y una postergación, tratándose del baño, puede traer penosas consecuencias. Los cuartos de baño no poseen el prestigio de las fuentes de la Alhambra, o las termas de Caracalla, y sin embargo, con sólo abrir un grifo, o apretar un botón, ¡qué despliegue de manantiales! Cosas muy importantes han sucedido en los baños; ¡Cuántas decisiones se han tomado! ¡Cuántos libros se han leído! Arquímedes descubrió su principio en una bañera; Carlos Marx se estaban duchando cuando pensó por primera vez en la "ducha" de clases. Podemos imaginarnos a Luis XV de Francia sentado en el trono de su tocador, enunciando: "después de mí, el diluvio". Cuántos matrimonios se han reconciliado en el baño, por ejemplo, mientras la esposa se lavaba los dientes y el esposo se afeitaba... o viceversa. Cuántos gobernantes han meditado sus actos en un cuarto de baño, como si fuera su despacho, al extremo de no distinguirse dónde resuelven sus asuntos, y dónde hacen más... decisiones incorrectas. En todas estas cosas pensaba el gran compositor Johann Sebastian Mastropiero cuando escribió "Loas al cuarto de baño", su célebre cuarteto para artefactos sanitarios, compuesto para los siguientes instrumentos: calephón, linodoro, desafinaducha, y nomeolbídet. En toda esta hermosa obra se respira la inconfundible atmósfera de las partituras del famoso compositor."

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“María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina). Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Biología Marina y Bibliotecología. Formó parte del elenco de: “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa y “Tartufo”. En un momento sospechó que la película más genial y el mejor libro ya existían, por ello, decidió respetuosamente seguir escribiendo en secreto... hasta que: “Mirna, un domingo en camiseta” se estrenó en teatro, para su sorpresa, y envió unos cuentos a una editorial...”