"Cada hoja es todas las hojas del innumerable Arbol de los Relatos"
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Thursday, April 15, 2010

«Una biblioteca es una reunión de personas, no de libros»

«En el Dok de Delft nos hemos ocupado de que el café del bar sea muy bueno; es importante»

«En la biblioteca tradicional se acumula el conocimiento, ahora se trata de compartirlo»

Nada que ver con la imagen del ratón de biblioteca: Eppo Van Nispen está más cerca del showman o del agitador cultural. De hecho, se dedicó durante muchos años a la industria de la televisión. Ha dado conferencias vestido de soldado, por ejemplo; no por epatar, sino por contagiar una visión sorprendente y nueva de las bibliotecas como lugar de encuentro entre personas, como representación de todo el universo.

-Es un comunicador nato, más que un ratón de biblioteca, pero ha trabajado en la creación de la biblioteca más moderna del mundo.

- Una biblioteca no es una colección de libros, sino una reunión de personas. Lo que hace a la biblioteca es la comunidad, lo importante es la gente que se relaciona y que se cuenta historias. Y las historias están en los libros. Pero es fundamental que el bibliotecario sea una persona muy comunicativa, sociable, que tenga una visión amplia del mundo y ponga en relación a esas personas. Algo muy lejano a la vieja imagen del bibliotecario encerrado entre sus fichas. Los libros son importantes en una biblioteca, pero lo más importante son las personas que van a visitarla.

- ¿Tienen futuro las bibliotecas ahora que parece que internet ya lo contiene todo?
- Sí, sin ninguna duda. Pero serán bibliotecas dirigidas por gente que entiende que el mundo cambia continuamente y que la biblioteca tiene que cambiar con él. Es un concepto que para los niños y adolescentes es normal, lo que para nosotros es algo moderno y digital, a ellos les parece analógico. Con un buscador en internet puedes encontrar muchísima información y puedes leer cosas muy interesantes. Pero no te procura la relación humana, ni el modo en que se construyen los mensajes que se intercambian los seres humanos. Eso es lo que tiene que aportar la biblioteca, y eso tiene futuro. Los libros, ya es otra cosa.
- ¿Cree que van a desaparecer?
- Los libros en papel, sí. Creo que es ridículo decir que tienen futuro. Los responsables de Amazon ya han dicho que en 2050 no habrá ningún libro de papel en sus almacenes. Todos serán digitales. Lo importante no es si tiene que haber papel, sino que haya historias.
- Si un pueblo quiere ahora mismo crear su biblioteca, ¿cómo tiene que hacerlo, que debe tener en cuenta?
- Deben hablar con la comunidad local. La biblioteca es el lugar público más visitado en cualquier comunidad, es una fuerza muy importante, que hay que potenciar. En la antiguas bibliotecas se acumulaba el conocimiento, ahora hay que hacer que ese conocimiento sea compartido. Es ridículo que en una biblioteca se pida silencio, o se impida tomar un café mientras se lee un libro. Hay que fomentar que la gente hable, se cuente cosas y se realicen actividades. Puede haber un espacio para leer en silencio, pero la biblioteca en sí tiene que fomentar la comunicación.
- ¿Cuál es la esencia del DOK de Delft, que desarrolla nuevos conceptos para las bibliotecas?
- Que todo está en permanente cambio, no te encuentras siempre las cosas en el mismo sitio, ni las mismas actividades continuamente. Y que el café que se sirve en el bar es muy bueno.
- ¿El café?
- Sí. Hay gente que viene a la biblioteca solo por el café, y poco a poco va conociendo gente e introduciéndose en actividades o conociendo libros. Tradicionalmente en las bibliotecas la mayoría de los usuarios eran mujeres de mediana edad. Nosotros queremos atraer a gente de todas las edades y de todos los estratos sociales. Y que cuando un hombre no especialmente aficionado a los libros quiera ir a estar un rato con gente, se le ocurra ir a la biblioteca. Aunque solo sea porque el café es bueno. Y porque sabe que la biblioteca es un lugar cálido y acogedor en muchos sentidos.
- ¿Y los libros, en segundo plano?
- No, tenemos muchísimos libros, porque la gente quiere historias y las historias están en los libros. Pero también tenemos arte o música y hacemos muchas cosas englobadas en un gran corazón en constante movimiento.

Fuente: Diario Vasco
http://www.diariovasco.com/v/20100414/cultura/biblioteca-reunion-personas-libros-20100414.html

Sunday, January 31, 2010

"Compartir ese mundo maravilloso que es leer..."

COMO FUNCIONA LA RED GLOBAL DE INTERCAMBIO DE LIBROS "BOOKCROSSING" EN LA ARGENTINA

"Tenemos la utopía de hacer del mundo una gran biblioteca donde los libros circulen"

Son 3.000 personas que dejan libros en lugares públicos y arman cadenas de préstamos.
Es algo así como el fin de la propiedad privada. La revolución de papel. Es el ocaso de la manía de esa biblioteca intocable, para ver a la distancia de un brazo, brillosa en un rincón sin polvo. El "te lo presto si me lo devolvés ya" pierde lugar ante el "tenelo, leelo, prestalo y si vuelve, vuelve". En estos tiempos de mezquindad abundante, son cada vez más quienes adoran los libros tanto como compartirlos, que logran evadir esa barrera sistemática de lo propio para fomentar lo comunitario. La esencia de la red global bookcrossing ("intercambio de libros", en nuestra lengua), que en Argentina tiene 3.000 integrantes en diferentes puntos del país, es justamente esa: hacer circular libros por el mundo, armar cadenas de préstamos, liberarlos en espacios públicos para que sean "cazados" por no importa quién, abrirle la puerta a cualquiera para ir a jugar en el fastuoso patio de la lectura.

Bookcrossing funciona, básicamente, a través de Internet, en algo así como un foro (www.bookcrossing.com
). Sus integrantes (los vernáculos se autodenominan "beceros", un derivado de BC, iniciales del movimiento) se registran y hacen lo mismo con los libros que quieren están dispuestos a compartir o liberar. Después, empieza el juego. Suelen juntarse e intercambiar sus tesoros; alguno puede dejar un ejemplar en algún rincón de la ciudad, lo que llaman "dejar el libro en la jungla" o, más radicales, organizan una liberación masiva, como la que hicieron en noviembre, en el Pasaje Dardo Rocha, de La Plata , donde dejaron 80 piezas, o las que idearon tras la muerte del uruguayo Mario Benedetti: su obra esparcida por las calles de Buenos Aires.

"Tenemos la utopía de hacer del mundo una gran biblioteca donde los libros circulen", cuenta Laura. Lo del "mundo" no es en sentido figurado: de esta red participan más de 800 mil personas en todo el planeta, y muchos de los seis millones de libros registrados han cruzado continentes.

El amor de Carolina por Borges (cuya frase "que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído" podría ser inspiradora para este grupo) la hizo "liberar" Ficciones y El aleph en su tumba y en una esquina, en Ginebra, Suiza. Ileana (Iluza) publicó en el foro su búsqueda de un libro de Isaac Asimov y al final lo recibió; en inglés, desde Finlandia, ¡el mismo día que alguien le mandó uno en español desde Buenos Aires! Las historias se repiten. Pero lo que más disfrutan los beceros es cuando un anónimo caza un libro y se suma a la red. "Es compartir algo que te gusta y colaborar con la cultura. En las liberaciones, las reacciones de la gente son graciosas, les da calor llevarse el libro, a pesar de la etiqueta gigante que les dice que de eso se trata ", cuenta Carolina, quien gracias al intercambio aprendió a disfrutar de Tomás Eloy Martínez o de Felisberto Hernández.

Los beceros argentinos no parecen limitar su generosidad. Este año ayudaron a que Concepción del Bermejo, un pequeño pueblo chaqueño armara su propia biblioteca pública, con la donación de 250 libros. Maximiliano, del grupo platense de beceros, lo explica: "Es compartir ese mundo maravilloso que es leer, esto es un refugio contra nuestras propias trivialidades".


Fuente: http://www.clarin.com/diario/2010/01/31/sociedad/s-02130545.htm

Monday, January 18, 2010

"Una heróica y entrañable labor para la humanidad"

Algunas de las repercusiones de las innovaciones tecnológicas en bibliotecas son explícitas y bien conocidas, otras en cambio provocan cambios muy sutiles, y a veces muy difícilmente percibidos, pero no por ello menos importantes.
Es bien sabido que la innovación tecnológica requiere de grandes ajustes en las organizaciones y en las empresas. Aunque los servicios públicos, donde se enmarcan las bibliotecas, amortiguan en cierta medida estos ajustes, estaríamos de acuerdo en que en la historia de las bibliotecas, hay un antes y un después de acontecimientos tales como la aparición de Internet, de los móviles, o de las herramientas 2.0.
Y ahora estamos expectantes ante otros grandes cambios, por ejemplo los vaticinados por la aparición del e-book. Sabemos que nos tocará cambiar permanentemente, aunque no sepamos muy bien hacia dónde hemos de fijar el rumbo ni la intensidad de los cambios por llegar.
Lo cierto es que hasta la fecha todos los avances tecnológicos lo han sido en una dirección: arrebatar a las bibliotecas sus monopolios (y lo digo en plural). Durante siglos las bibliotecas, y los celosos bibliotecarios, guardaban todo el acervo cultural de la humanidad entre paredes, entre depósitos y compactos y entre lenguaje encriptado, del que hoy, tristemente aún no nos hemos deshecho totalmente. Fue realmente una heroica y entrañable labor para la humanidad.
Pero en el otro lado de la balanza tenemos el recuerdo de lo tortuoso que significaba acceder a la más mínima información que necesitábamos. Hasta la década de los noventa en que Internet y los móviles hicieron trizas el paradigma de nuestro mundo ( y casi sin enterarnos de lo magno del cambio), el vivir en una gran ciudad o en un pueblo pequeño era decisivo para poder acceder o no a una información necesaria y era vital para el futuro de una persona, para su educación y cultura.
Sucesivos monopolios bibliotecarios han caído bajo el peso de las innovaciones tecnológicas: el de lugar de almacenaje de la información y de la cultura, sustituido por repositorios digitales en libre acceso, el de acceso a la información, sustituido por esta vasta red de información que es Internet, el de orientación y apoyo al usuario, sustituido por las redes sociales y espacios virtuales de intercambio de información…etc.
Las bibliotecas han cambiado “por reacción”. Cambian sobre todo porque se transforman los hábitos de los ciudadanos, la forma en que se accede a la información y la forma de aprender de las personas. Entender las transformaciones habidas en estos dos ámbitos (acceso a la información y educación) es vital para entender la transformación de las bibliotecas.
Hasta hace pocos años, la etapa de educación de las personas estaba separada de la etapa laboral; constituía un periodo muy delimitado de aprendizaje formal que se complementaba posteriormente con algunos cursos de actualización. Hoy en día el aprendizaje a lo largo de la vida, forma ya parte de nuestra cotidianeidad, y casi sin darnos cuenta.
Aprendemos diariamente y en muchas ocasiones de forma casi imperceptible. Y se aprende diferente: entreteniéndose, virtualmente en “conversaciones” laterales, chateando, hablando, compartiendo en redes sociales…etc. Se genera información informal que llega a ser más potente que la formal; así el autodidactismo va ganando terreno a la educación reglada y la información informal a la información “oficial”.
Y no es cierto que los jóvenes no aprenden. Por ejemplo: el estándar habitual de la mayor parte de los nativos digitales es el de mantener conversaciones con personas de todo el planeta casi a diario, con todo lo que ello conlleva de formación, de cultura y de apertura de nuevos horizontes.
Ciertamente no aprenden lo mismo que aprendimos nosotros, ni aprenden de la misma forma. No tienen porqué. Porque les esperan nuevos retos, con nuevos hábitos y nuevas habilidades. Si situamos a un joven de 18 años de la década de los 70 al lado de un joven de 18 años de 2010, podríamos comparar el grado de formación de uno con otro. Y creo que nos quedaríamos gratamente sorprendidos y quizás asombrados de tener que aceptar que no es cierto que los jóvenes que aprenden ahora lo hagan peor. Diferente sí, pero no peor.
Lo cierto es que el aprendizaje, la relación profesor-alumno y la forma en que las instituciones académicas entienden la docencia y el aprendizaje ha dado un salto enorme en la actualidad. Y ahí está el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) con todos los cambios que arrastra no únicamente para la función académica de las universidades, sino también para las bibliotecas universitarias.
Y también hay un cambio en la relación usuario- bibliotecario. Si hoy deseamos encontrar una buena lectura, o saber cual de los libros recomendados en una asignatura es el mejor, ya no hace falta ir a la biblioteca o a pedir consejo a un bibliotecario. Simplemente podemos preguntar en facebook o por twitter y nuestros “amigos” nos van a dar una buena selección de lecturas o nos van a deleitar con una crítica muy personal e instantánea sobre cual es la bibliografía que mejor nos va a ayudar a preparar el examen.
Hemos de ser conscientes de que actualmente entre los usuarios circula mucha más información de la que ofrece la biblioteca y de que ahora la comunidad “está conectada” entre sí. Y también hemos de asumir que la información y la valoración de libros, la crítica y la orientación circulan lateralmente y libremente entre usuarios.
Antes, la biblioteca era la protagonista del mundo de la información: seleccionaba libros, ofertaba servicios, información y orientación al usuario y mantenía intacto sus monopolios. Ahora tiene que compartir protagonismo y desarrollar nuevas funciones acorde con los tiempos que corren.
Y la biblioteca se transforma para responder a estos cambios y evitar convertirse en una institución obsoleta. Porque si la biblioteca no ofrece lo que los usuarios desean y cómo lo desean, ellos buscan, encuentran y utilizan nuevos entornos. Y ahora tienen la tecnología para ello. Un ejemplo es “Libray Think” uno de los entornos virtuales más utilizados por los buenos lectores.
Así, las bibliotecas públicas dejaron de ser espacios de almacenaje de información y cada vez más están dejando de ser también espacios de acceso a la información. En cambio se están convirtiendo en espacios de aprendizaje y de sociabilización. Progresivamente, la alfabetización informacional y digital se va haciendo un hueco destacado en su programación.
Las bibliotecas universitarias también emprendieron hace años un nuevo rumbo con los Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Información (CRAI), esos nuevos entornos dinámicos que integran los servicios universitarios que dan apoyo a la docencia, al aprendizaje y a la investigación.
Sea como sea, parece que la biblioteca por el momento es un ser vivo, mutante, un verdadero superviviente en este temporal tecnológico que se lleva por delante a tantas organizaciones.

Roser Lozano ha sido directora de la Biblioteca Pública de Tarragona (1984-2009) y actualmente es vicegerente, Coordinadora General del CRAI de la Universitat Rovira i Virgili (URV).


Fuente: infobib@yahoogroups.com

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María Elsa Rodríguez nació en San Miguel (Buenos Aires, Argentina) en 1966. Supo que lo suyo no eran las obtusas matemáticas, y que los sueños la movilizaban más que la realidad. Estudió Cinematografía, Fotografía, Bibliotecología y Archivística (áreas estas dos últimas en las que desarrolló su labor profesional los últimos años, sin dejar de seguir ampliando en talleres, su interés por la dramaturgia y la literatura). Estrenó obras en teatro, publicó cuentos y su primera novela. Desde entonces, comparte algo de su material en los sitios que administra en la Web: • https://artistinconcluso.blogspot.com/ • http://unadextranjerosenyankilandia.blogspot.com/ • http://ailaviuforever.blogspot.com/ • https://www.facebook.com/Libros-para-olvidar-la-editorial-de-los-libros-perdidos-984324104963181/